El parque de automóviles en España es de unos 30 millones de unidades

Mientras que el de ascensores es de un millón. Los trayectos y riesgos no son en absoluto comparables –como tampoco lo son la propiedad y la preparación para su utilización–, pero en ambos casos el riesgo de siniestro se inicia cuando se ponen ambos a disposición del usuario.

El automóvil pasa siempre directamente de fábrica al usuario individual; el ascensor, una vez fabricado, debe ser instalado o montado –en un 30% de los casos no por el propio fabricante– y posteriormente puesto en servicio para un colectivo de usuarios. La fabricación sí puede tener unos parámetros similares en cuanto a su tecnología y procedimientos, con la distancia de 30 a 1 de sus cuantías o series de producción, ya que intervienen similares facetas técnicas, de ahorro energético y de decoración y confort.

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